Una delegación del vecino país detalló su modelo productivo. La industria local necesita inversiones en producción de etanol y energía eléctrica, indicó Flavio Castellari, de APLA.

Además de ser una potencia azucarera, Brasil se ubica como el segundo productor global de bioetanol, con 27.000 millones de litros anuales, detrás de Estados Unidos (EEUU). El mundo azucarero sabe que Brasil es grande. Por eso, su presencia en cualquier mercado genera atención. “Estamos en un mercado globalizado. Competimos con India, China, Europa y EEUU. Cuando nos movemos dentro de Brasil o a otros países, tenemos competencia, y buscar ser más eficientes es más barato. Creo que una alianza (de Argentina) con Brasil, con parte de los insumos de aquí y otra, de Brasil, es una salida. Nos podrá ayudar en la competitividad, con India, cuyos costos son aún más baratos y la calidad no es la misma”, señaló Flavio Castellari, director general de Arreglo Productivo Local de Alcohol de Brasil (APLA).

Castellari y un equipo de la entidad brasileña, que agrupa a agentes de la cadena agroindustrial de la caña de azúcar de ese país, llegaron a Tucumán para dar a conocer el modelo de producción del gigante regional en la actividad azucarera. En particular, buscan divulgar el potencial de los biocombustibles, en el marco de los negocios.

“Hay muchas cosas que se pueden hacer con la caña, no solamente azúcar. Estamos en la segunda generación de etanol, hecho con celulosa (el bagazo de la caña). La idea es hacer más con menos”, expresó el directivo. “Hacemos azúcar, bioetanol y energía eléctrica y otros tantos subproductos, como plástico de etanol, ácido cítrico y comida para ganado”, añadió.

APLA, junto a la Agencia Brasileña de Promoción de Exportaciones e Inversiones (APEX), a través del proyecto “Brazil Sugarcane Bioenergy Solution” llevan adelante en Tucumán una ronda internacional de negocios, que se realiza en el hotel Catalinas Park, en la capital provincial. Allí buscan divulgar la experiencia agroindustrial brasileña.

Días antes, industriales metalúrgicos habían manifestado su inquietud en torno de la convención azucarera. En las PyME metalmecánicas consideraron que estas jornadas privadas pueden abrir una amenaza para la actividad local, a partir de una oferta encubierta de productos y servicios para la producción de biocombustibles para la industria azucarera “a precio de dumping”.

Según el sector, más allá de tratarse de una reunión que apunta a la “divulgación y para compartir la tecnología brasileña en productos derivados del procesamiento de la caña de azúcar”, advirtieron sobre la posibilidad de comercialización de productos y servicios que gozan de “fuertes subsidios del Estado brasileño” y que puede significar un significativo perjuicio para la industria local que “no está en condiciones de competir” con la oferta del vecino país.

Castellari reconoció que conocía ese planteo, aunque hizo hincapié en la conformación de alianzas estratégicas regionales.

“La idea es también buscar alianzas, porque muchos equipos que nosotros fabricamos, como estructuras metálicas, grandes piezas de hierros en sí, no se construyen en el país. Es mucho más competitivo también tener parte local y no traer piezas a través del océano, o a 4.000 kilómetros. Es lo que estamos haciendo en distintas partes del mundo. La idea es trabajar con toda la cadena: universidades, industria, azucareros, cañeros; entre todos.

¿Qué le falta a la industria azucarera argentina? “Ahora necesita inversiones, tanto en producción de etanol como de energía eléctrica. Para eso se necesita una política pública que ayude a tener una base. Para nosotros, la solución fue la producción de etanol”, respondió el empresario.

Por otro lado, Castellari admitió que el cambio de gobierno posibilitó su retorno al país. “Era muy difícil hacer negocio con Argentina antes. Pasaba que muchas veces no había industrias locales para ofertar los equipamientos. Aquí no hay fábricas de turbinas, calderas o destilerías, por eso tienen que importar”, finalizó.

Fuente: www.tucumanalas7.com.ar