La Bolsa de Cereales de Córdoba estimó que la producción en caja de maní en esa provincia será este año de 1,11 millones de toneladas.

Las inundaciones registradas en algunos sectores del cinturón manicero argentino junto con una recuperación sustancial del valor de exportación del maní promovieron un crecimiento de los valores de arrendamientos ofrecidos por esa industria.

Los operadores de industria manicera -ubicada en el sur y sudeste de Córdoba- están ofreciendo en esas zonas contratos de alquileres para el ciclo 2017/18 por 1000 u$s/ha, una cifra que, en el actual contexto de licuación de márgenes proyectados de la soja, resulta casi irresistible.

En el pasado mes de junio se declararon exportaciones de 32.416 toneladas de maní blancheado a granel a un valor FOB promedio ponderado de 1439 u$s/tonelada versus 22.724 toneladas a un precio medio de 1155 u$s/tonelada en abril de 2016. En junio de 2015 se habían registrado 23.248 toneladas a un valor medio de 1295 u$s/tonelada, según datos aduaneros.

Además de un crecimiento del valor promedio del 24.5%, en el último año también se registró una ampliación enorme de la brecha por calidad: los precios FOB del maní blancheado se encuentran actualmente en un rango general de 950 a 1800 u$s/tonelada, mientras que un año atrás se ubicaban entre 700 y 1600 u$s/tonelada.

La Bolsa de Cereales de Córdoba estimó que la producción en caja de maní en esa provincia será este año de 1,11 millones de toneladas (la cifra más elevada de los últimos nueve años). Durante el período de arrancado y cosecha de la oleaginosa no se registraron precipitaciones (lo que contribuyó a lograr partidas del producto de buena calidad).

El proceso de “arrancado” se realiza con una reja que va por debajo del suelo para cortar las raíces y levantar las plantas para luego invertirlas, de manera tal que los granos queden expuestos a la luz solar y así se acelere el secado.

La mayor parte de la superficie sembrada con maní es gestionada por las propias industrias procesadoras de maní bajo contratos de arrendamiento, ya sea de manera directa -con equipos agronómicos propios- o bien a través de acuerdos con productores (que reciben la semilla y el paquete tecnológico provisto por la industria).

El producto que por sus características de limpieza, sanidad y homogeneidad, está en condiciones de satisfacer el consumo humano se denomina maní confitería y de acuerdo a su tamaño es clasificado en distintos calibres. Cuando al maní descascarado se le elimina la piel, recibe el nombre de maní blancheado, el cual suele ser más apto para usos posteriores como frito, salado, maní con cobertura, etcétera. Las partidas que no cumplen las exigencias para su venta como maní confitería se comercializan como “destino industria” para la elaboración de derivados (aceite y pellets de maní).

Fuente: www.revistachacra.com.ar