La oxidación es una problemática que padecen muchos usuarios de cintas transportadoras, sea porque trabajan con materiales altamente abrasivos (el fertilizante, el guano o la sal, entre otros) o por exposición directa y permanente a factores climáticos como la lluvia.

Y  la realidad es que construir equipos que eviten y/o retarden esta acción oxidante, implica no caer en la tentación de hacer cosas rápidas y baratas. No existen soluciones mágicas. Entonces… ¿El desafío? Comprender bien la dinámica del problema.

A continuación en forma simple y gráfica, las diferencias entre el proceso Bec-car vs otras marcas.

Comprendiendo la dinámica del problema

Un proceso habitual en la industria es la aplicación de pintura, de distintas formas, protecciones, calidades, pero nunca enfocado en la esencia del problema.

Por más que tengamos la mejor protección de pintura (con la más alta calidad y grosor), una superficie sin pintar es determinante para el inicio del proceso corrosivo. El óxido ya habrá comenzado su trabajo. Demasiado tarde…

Construcción Abulonada vs Construcción Soldada

En Bec-car la construcción de las cintas transportadoras es abulonada. Esto permite que previo a su ensamble, las partes del equipo sean tratadas con máxima protección de pintura en toda su superficie, es decir tanto en sus caras internas como externas. De esta manera, al no haber superficies sin pintar, nuestro proceso retarda considerablemente el efecto corrosivo sobre el equipo, lo que se traduce en mayor vida útil y menores inversiones de mantenimiento.

Opuestamente la mayoría de las marcas del rubro opta por un camino más rápido y económico, pero de alta precariedad en cuanto a protección de sus equipos: Sueldan y luego pintan, dejando las caras internas de la chapa sin protección…una invitación para que el óxido realice sin límites su trabajo.